Enviado en noviembre de 2009
El fenómeno del sobrepeso y la obesidad, y el papel de la Psicología en el mantenimiento del ejercicio físico
El fenómeno del sobrepeso y la obesidad es uno de los problemas más acuciantes de la sociedad moderna, y aunque teniendo mayor prevalencia en países desarrollados, cada vez más, como indica la OMS, está aumentando el número de casos en países con ingresos medios y bajos, sobretodo en las zonas urbanas, por lo que es cada vez más común observar en países subdesarrollados una convivencia entre la sub-nutrición, el sobrepeso y la obesidad.
¿Cómo se define el fenómeno?
La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación excesiva de grasa que puede perjudicar la salud de la persona, siendo la principal causa el desequilibrio entre la ingestión y el gasto de calorías, y en menor grado los factores genéticos. Actualmente este fenómeno es considerado la epidemia del siglo XXI según la OMS, ya que su prevalencia continua aumentando, a pesar del conocimiento de los factores más importantes que la previenen (dieta saludable y ejercicio físico).
El papel de la Psicología
La investigación en este ámbito está intentando esclarecer este problema desde diferentes campos (medicina, sociología, psicología,…), ya que la instauración de programas de ejercicio y de recomendaciones dietéticas poco específicos no están dando resultado, siendo cada vez más y más graves las consecuencias en el ámbito de la salud (enfermedades cardiovasculares, diabetes, artrosis, cánceres,…).
En este sentido, la Psicología se plantea qué aspectos de los individuos y de su contexto pueden influir para que uno de los factores preventivos, como es la práctica de ejercicio físico, se consolide eficazmente en los hábitos diarios de las personas. Así pues, desde hace poco tiempo, diferentes programas de ejercicio físico, basándose en los conocimientos de la Psicología, están integrando pautas capaces de mejorar el mantenimiento del ejercicio físico en diferentes poblaciones (obesos, personas con discapacidad, jóvenes sedentarios,…).
Claves para mantener el ejercicio físico desde la Psicología
- Elaborar una lista con otros motivos que te llevan a practicar ejercicio físico a parte de los relacionados con la salud (ej.: compartir momentos con amigos, mejorar la apariencia física,…). Tener diferentes objetivos ayuda a mantener la práctica cuando alguno de ellos no goza de un gran apoyo.
- Plantearse el ejercicio físico como una mejora de las ejecuciones de las diferentes actividades que en él se desarrollan (ej.: ver como día a día, semana a semana la ejecución y el aprendizaje de determinada actividad mejora), y no únicamente como algo instrumental (ej.: un medio para perder peso). Esto hace que seamos más persistentes ante posibles dificultades.
- Revisar regularmente (ej.: semanalmente, cada 15 días) las habilidades que desarrollamos en nuestra rutina física, así como la valoración de los retos que nos suponen, ya que ambos irán cambiando con el paso del tiempo. Siendo necesario encontrar un equilibrio, ya que la sensación de dificultad no debe ser ni muy alta ni muy baja, porque sino descenderá nuestro interés.
- Realizar ejercicio físico con más gente (ej.: ir a correr con el hijo los sábados, proponer dos días de ejercicio con colegas del trabajo,…), ya que nos ayuda a tener y dar apoyo, y a poder compartir la experiencia desde un punto de vista social y emocional en situaciones de poca motivación.
- Plantearse qué práctica deportiva le motiva más y la que se adecua más a su forma física actual, ya que es importante realizar actividades que de por sí nos motiven pero que también sean consecuentes con nuestro estado físico actual (ej.: no es conveniente hacer escalada si hace 10 años que no practicas deporte, ya que es una actividad de riesgo). En este sentido es importante que la práctica deportiva que se escoja cubra nuestras necesidades físicas, sociales y psicológicas, ya que esto mejorará nuestra motivación.
Juan Vicente Blázquez Garcés
Instituto de Medicina del Deporte de Valencia
Unidad de Psicología
